Cornsilk
50 Cápsulas Vegetal
Las barbas de maíz (Stigma maydis) provienen de los filamentos amarillos que forman parte de la flor femenina de la planta. Estas tienen una larga historia de uso como agente terapéutico para diversas condiciónes y son consideradas una alternativa natural. Tradicionalmente, se han utilizado en la medicina herbolaria y en muchas regiones del mundo, incluyendo China, Turquía y Francia.
En los Estados Unidos, las barbas de maíz fueron también utilizadas por tribus nativas americanas, entre ellas los cheroquis, los iroqueses y los hopis. Estas comunidades considerban las barbas de maíz como un remedio herbal para problemas del tracto urinario, incontinencia urinaria, e inflamación de los riñones o vejiga. Por lo general, se preparaban en decocción o infusión y se consumían varias veces al día hasta que los síntomas desaparecían.
Así mismo, en la medicina tradicional china, se utilizaban para promover la micción (emisión de orina), reducir el edema (hinchazón debido a la acumulación excesiva de líquidos), eliminar el calor interno y calmar el “fuego en el hígado”. A veces lo recomendaban en casos de ictericia (coloración amarillenta de la piel), cálculos biliares e hipertensión.
En la herbolaria occidental de los siglos XIX y principios del XX, las barbas de maíz eran reconocidas como un demulcente mucilaginoso urinario. Estas estaban siempre presentes en los establecimientos herbolarios como agente para condiciones del sistema urinario como la vejiga irritable, la uretritis y la inflamación causada por los cálculos urinarios. Las barbas de maíz se utilizaban frecuentemente tanto para los trastornos genitourinarios agudos como crónicos, destacando por sus propiedades restauradoras y no irritantes.
Las barbas de maíz son ricas en flavonoides (como la maysina), fitoesteroles, alantoína, saponinas, aceites volátiles y sales de potasio, componentes que contribuyen a promover sus efectos antiinflamatorios, demulcentes y antimicrobianos leves.





